X Cerrar


EL SÍNTOMA
NOS HACE SINCEROS

Todo aquello que no queremos ser, lo que no queremos encontrar en nosotros, aquello que no queremos admitir en nuestra identidad y que de alguna manera repudiamos, se transforma en nuestra sombra. El repudio de estas sensaciones y/o emociones no las hace desaparecer per se, sino que las destierra de la identificación de la conciencia. Lo repudiado, lo descartado, lo no reconocido en nosotros, vive en la sombra de nuestra conciencia. La sombra es nuestro mayor enemigo en el sentido de que genera el resultado
opuesto al que buscamos.

Carl Jung expresaba lo siguiente: el conflicto inconsciente que no se hace consciente se expresa afuera en forma de destino. El afuera vendría a ser nuestra experiencia cotidiana y la expresión en “forma de destino” constituiría la repetición. Cuántas veces nos hemos encontrado diciendo: pero, ¿porque siempre a mí? Que destino el mío!

Pero, ¿cuál es el sentido de la repetición? ¿Porqué se transforma en destino? Al repetirse recurrentemente el síntoma, al transformarse determinada vivencia o enfermedad “en destino”, la vida trata de mostrarnos aquello que está en la sombra. En el síntoma, sea éste cual fuere, se hace claro y palpable aquello que nuestra mente procura desterrar o esconder. La vivencia repetida solo viene a poner luz en la oscuridad, a enfrentarnos con la manifestación sintomática para, en algún momento, contactar con el sentido profundo de la enfermedad.

El médico o terapeuta debería actuar como “decodificador” o “traductor” del síntoma, ayudando a comprender el mensaje que la enfermedad intenta transmitir al que la padece.
Decíamos al comienzo que el síntoma nos hace sinceros; depende de nosotros…sincerarnos!

Dr. Mariano Tocchettón
Director médico de Medivida

X Cerrar